Nuestro mundo casi siempre está un poco revuelto y a pesar de ello, nosotros seguimos viajando por él. Y hoy podemos hablar sobre lo que es “Estar en el “Límite” entre las dos Coreas”.  No lo hicimos para sufrir las consecuencias sino que lo hicimos para conocerlo, para poder entender y aprender “in situ” porqué pasan las cosas que pasan en nuestro planeta.  

Todo el mundo sabe que esta es una de las fronteras más conflictivas del planeta es la conocida como la Zona Desmilitarizada (DMZ), es el límite más custodiado del planeta que está entre Corea del Norte y Corea del Sur. Nosotros quisimos ir a conocer ese límite tan pequeño y a la vez tan grande que separa a las dos Coreas, esos metros que dividen familias enteras y que posee el más fuerte y mejor armamento militar. Es uno de los lugares de nuestro planeta donde se vive la mayor tirantez entre dos países, donde el aire se corta con una hoja.

Recordar algo de historia no viene mal. Corea había sido una colonia japonesa y después de la Segunda Guerra Mundial fue dividido en dos: Corea del Norte, con un gobierno comunista liderado por Kim Il Sung, protegido por la Unión Soviética y Corea del Sur, con un régimen capitalista encabezado por Syngman Rhee, protegido por Estados Unidos.

2Esta franja limítrofe entre ambos países fue establecida en el Tratado de Armisticio del año 1953 y obligó, a ambos bandos a hacer retroceder sus tropas creando una zona de separación de más de 4 kms de ancho y 238 kms de longitud, hoy esta zona de separación es la llamada DMZ (Zona Desmilitarizada).  Este lugar queda a casi 60 kilómetros de Seúl, capital de Corea del Sur. A esta zona también se la conoce como el “Paralelo 38”. Panmunjom es la última frontera de la Guerra Fría entre las dos Coreas.

Antes de seguir relatando esta visita tengo que reconocer y lamentar la preocupación que este paseo generó en nuestros familiares y amigos, pero visitar este lugar era algo que nos habíamos propuesto hacer ni bien empezamos a organizar nuestro viaje a Seúl, ¡¡¡si señores!!! Iríamos a visitar la DMZ.

Previamente en Buenos Aires hicimos, a través de Internet, la correspondiente reserva de tickets para poder realizar esta visita. Aquí no se puede ir por cuenta propia, hay que ir, sí o sí, contratando un tour. Nosotros fuimos a través de la empresa “Tour DMZ“.

El trámite de reserva se debe realizar con más de 2 semanas de anticipación enviando, además de los datos de la tarjeta de crédito, una copia del pasaporte. Luego recibís, vía mail, la confirmación de tu reserva junto con una amplia información que incluye hasta el tipo de vestimenta que se debe utilizar!!! Nada de ropa estilo militar, ni camuflados, ni jeans rotos, ni camisas sin mangas, nada de mini-faldas, sandalias o zapatillas. Los niños menores de 11 años tampoco pueden realizar esta visita. También se indica el lenguaje y comportamiento que se debe guardar. Y un dato importante, no se pueden llevar cámaras fotográficas con un zoom mayor de 90 mm.

En fin, hay que leer bien las indicaciones, no sea cuestión de llegar allí y no poder hacer el tour!!!

Como todo lugar conflictivo del mundo hay ciudadanos que tienen restricciones para poder ingresar a esta zona, los países son:

Afghanistan, Algeria, Azerbaijan, Bahrain, Bangladesh, Belarus, Bolivia, Bosnia, Burma, China, Cuba, Egypt, Estonia, Georgia, Hong Kong, India, Indonesia, Iran, Iraq, Israel, Jordan, Kazakhstan, Kuwait, Kyrgyzstan, Latvia, Lebanon, Libya, Lithuania, Macau, Malaysia, Moldova, Morocco, Nigeria, North Korea, Oman, Pakistan, Palestinian authority, Qatar, Russia, Saudi Arabia, Singapore, Somalia, Sudan, Syria, Taiwan, Tajikistan, Tunisia, Turkmenistan, Ukraine, United Arab Emirates, Uzbekistan, Venezuela, Vietnam, Yemen.


Desde Japón llegamos a Seúl y una de las primeras cosas que hicimos en la ciudad fue ir a pagar y retirar (lo hicimos en efectivo, solo habíamos dejado nuestra tarjeta como garantía en la reserva) los tickets para nuestro tour. Para eso fuimos hasta el Hotel Lotte, un muy lindo hotel de Seúl, que por suerte estaba muy cerquita de nuestro hotel.

Hicimos todo el trámite y salimos con los tickets en nuestras manos!!! ¡Estábamos emocionados! 

Además averiguamos que sucedía con el tour si se anulaba antes de hacerlo porque la fecha que habíamos elegido no resultó ser la mejor!!!

Para que se den una idea de la situación que se vivía entre los dos países en ese momento, les dejo este artículo de uno de los diarios más importantes de Argentina, mi país, del diario La Nación, haciendo mención a los cruces de disparos entre Corea del Norte y Corea del Sur tan solo un día antes de que estuviésemos nosotros por allí… un día antes de que se nos ocurriera visitar esta frontera!  ¡Qué momento!

Por lo tanto, tener en la mano nuestros tickets no era garantía absoluta que la visita la podríamos realizar porque, según nos informaron, la gira por Panmunjom se puede llegar a cancelar en cualquier momento antes o durante la excursión. Así que con esta tensión en nuestro cuerpo pensábamos en como seria hacer nuestro tour al día siguiente. 

Confieso que cuando nuestros amigos y más aún nuestros familiares nos preguntaban qué necesidad teníamos de ir a ese lugar y en ese momento, nos resultaba difícil explicarles nuestra razón, el porqué ese lugar nos llamaba tanto la atención. Nosotros desde pequeños habíamos leído sobre este límite fronterizo, sobre la Guerra de Corea, sobre la división de un país que separó a familias enteras…Esta situación lleva 63 años sin resolución.

Hace más de 60 años que finalizó la Guerra de Corea y se estableció la línea de alto el fuego que va desde el Mar del Este al Mar Amarillo y que, como antes mencioné, la zona desmilitarizada llamada DMZ (sus siglas en inglés). Esta zona es un lugar contradictorio porque es símbolo tanto de la Guerra como de la Paz, de la división y de la unificación, del encuentro y del desencuentro.

Hace 63 años que el aire que se respira allí es muy denso, hay tanta tensión y se está tan en alerta que un mínimo detalle puede ocasionar un grave daño.

A pesar de la tristeza que esta zona genera, hay otra contradicción más que allí se origina… toda esta área es uno de los pocas del mundo en donde la naturaleza habla con todo su esplendor, que se encuentra mejor conservada, donde animales y  plantas se desarrollan en plenitud sin la intervención del hombre. Hay especies naturales desconocidas que allí pueden respirar en ¡libertad! pero para los humanos esa posibilidad no existe.

Para nosotros era importante pisar ese suelo porque forma parte de nuestro mundo, por esa sencilla razón lo teníamos que conocer. 

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A la mañana siguiente bien temprano nos acercamos hasta el Lotte Hotel subimos otra vez al 6to piso para dar nuestro presente y desde allí volvimos a bajar para subir a los buses y partir en la excursión. Un dato importante es que el tour no se realiza en idioma español, por lo tanto tuvimos que elegir la opción de hacerlo en inglés. Los buses eran cómodos y modernos, estuvieron bien.

Y nuestro camino hasta la frontera comenzó.Eran tan solo 53 kms. que nos separaban hasta la DMZ y mientras hacíamos el recorrido aprovechamos para conocer las afueras de Seúl. Al rato de andar vimos mucha seguridad en la costa, tanto alambre de púa nos hacen dar cuenta que ya faltaba muy poco para llegar. Estaríamos en una zona de guerra, sabíamos que estar ahí, tal como nos lo advirtieron, seria bajo nuestra propia responsabilidad, bajo nuestro propio riesgo, porque nos aclararon muy bien que allí no teníamos ninguna garantía absoluta de seguridad.


Llegamos, por fin, a un lugar en dónde la guía del tour nos comentó que subiría a nuestro bus un militar de la ONU quien nos acompañaría durante todo el recorrido por DMZ. 

Se nos entregaron unas identificaciones que deberíamos prender a nuestros abrigos en un lugar bien visible. Me emocioné pensando que la misma me quedaría como recuerdo, pero ¡¡¡no!!!, nos informan que al final del tour las tendríamos que devolver. Revisaron nuestros pasaportes. Nos dicen también queen determinados lugares, no podríamos sacar ninguna foto y que esa prohibición nos sería indicada en su momento. Ya empezábamos a sentir la tensión en el ¡aire!

Mientras íbamos andando y recorriendo la zona dentro del bus, dos de los lugares en los que apenas por unos minutos paró el chófer, y que solo a través de nuestras ventanillas pudimos ver, quedarán prendidos por siempre en mi memoria…

  

En uno de esos dos lugares casi se da inicio a otra guerra cruel. Paró el bus unos minutos y miré hacia los costados y no veía nada… al rato la guía comenta que allí donde se veía una placa recordatoria y, a su lado, un ramo de flores artificiales hace ya unos años existía un álamo. Seguí escuchando y su relato me recordó la triste historia. El 18 de agosto del año 1976, un grupo de soldados surcoreanos, escoltados por militares americanos, todos trabajando en la ONU, decidieron podar un álamo que no permitía una buena visión de la frontera, estaba plantado en el Área de Seguridad Conjunta (Joint Security Area, JSA). Es importante saber, para entender esto que pasó, que dentro de la DMZ los soldados no están autorizados a portar arma alguna. Para hacer la tarea de poda solo contaban ellos con algunos machetes y otras hachas. Al rato aparece ante ellos un grupo de soldados norcoreanos a exigirles que no sigan con esa tarea porque ese árbol había sido plantado por Kim Il Sung, o sea, por su líder. A pesar de la advertencia los surcoreanos siguieron con su tarea y los norcoreanos por esa sola razón decidieron atacarlos. Como ninguno de los dos ejércitos tenían armas con ellos -debido a lo que te mencioné anteriormente- tan solo en ese momento estaban las hachas y machetes llevados para la poda, los soldados norcoreanos tomaron esas herramientas y con ellas atacaron sin piedad, hasta darles muerte, a los oficiales al mando de la operación: al capitán Arthur Bonifas y al teniente Mark Barret. También algunos de los soldados surcoreanos que se encontraron en medio de esta trifulca resultaron heridos.

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Hoy el álamo en cuestión, generador de esta disputa, no se encuentra ahí ya no hay rastros de él, solo quedó este monumento de piedra con su placa sin brillo que a través de los años nos ayudará a recordar lo que incomprensiblemente pasó allí.

Luego iríamos a ver otro de los lugares que me apenó conocer… el “Puente de NO Retorno”, ya pronunciar su nombre duele en el alma.


 

Este puente fue utilizado por primera vez luego del armisticio en el año 1953… y la última vez que se lo utilizó fue el 23 de diciembre de 1968, cuando ochenta y dos (82) miembros de la tripulación del buque espía estadounidense “USS Pueblo” tras once meses de cautiverio fueron liberados. Se les ordenó caminar desde el lado del puente de Corea del Norte hacia Corea del Sur. Este puente tiene su línea de demarcación militar entre ambos estados coreanos, ese límite está exactamente en el medio del puente.

El puente se encuentra partido a la mitad por la línea de demarcación militar, la cual marca estrictamente donde finaliza el territorio de Corea del Norte y comienza el de Corea del Sur.

El nombre del puente se debe a que cuando se liberaban a los prisioneros durante la guerra se los llevaba hasta este lugar y se les preguntaba si querían regresar con sus compatriotas o permanecer junto a sus captores. Una vez elegida una de las opciones ya no había vuelta atrás. La decisión estaba tomada. O se quedaban ahí o cruzaban el puente. Y ese puente ya no podrían volverlo a cruzar jamás.

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Seguimos con el recorrido, bajamos del bus y llegamos al JSA VISITOR CENTER… Nos invitan a pasar a un pequeño negocio en donde podríamos comprar algunos recuerdos. Pero antes de entrar al Centro de Visita nos toman una de las primeras fotos grupales que luego nos venderán arriba del bus adosada en una especie de libro. En grupo ingresamos y formamos una fila, todos muy correctos y serios. Allí veríamos una serie de diapositivas mientras relataban la historia del lugar, la historia de este gran conflicto Corea del Norte/Corea del Sur.

Todos los presentes lo hicimos en un silencio absoluto, todos muy quietos.

Ya sabíamos que después de estar aquí nos acercaríamos un poco más a la frontera….

  

Salimos y empezamos a caminar en dirección a la parte trasera del edificio y allí, por primera vez, aparecieron ante nosotros, separadas por unas puertas de cristal las dos casas azules más conocidas del planeta. Tengo que confesar que se me cortó la respiración. Además, las indicaciones que nos dieron fueron tantas, que teníamos miedo de hacerlo, no queríamos ocasionar ningún conflicto. Se escuchaba decir : No filmen a los costados, no señalen, hablen en voz baja, no hagan gestos, o pongan mala cara… Nos hicieron quedar un buen rato en un descanso de las escaleras que nos separaban de las dos casas azules. Mientras estábamos allí todos nuestros movimientos eran observados con mucha atención. Por fin nos dan la orden y bajando las escaleras, pudimos cruzar esa pequeña calle que nos separaba y pudimos ingresar a la Sala de Reunión. Este lugar es más que importante conocer durante la visita…allí dicen que se firmó el Acuerdo de Alto el Fuego. A la casa que entramos es la de la izquierda, la que tiene la puerta abierta. Presté atención a lo que nos decía nuestra guía mientras intentábamos tomar este registro:  “No filmar a los costados“…

La visita fue muy corta, te permiten estar en esta zona durante unos pocos minutos. Aquí te regalo este video para que puedas ver lo mismo que vimos nosotros cuando estuvimos por allí… 

 

Obviamente emocionados de estar en este lugar nuestras cámaras de fotos fueron disparadas alguna que otra vez pero solo había silencio entre nosotros, solo se escuchaba el lamento de las cámaras. Y nuestras sonrisas reflejadas en estas fotos, te puedo garantizar, que aparecieron porque estábamos nerviosos. La tensión estaba allí.

Esa sensación de saber que estábamos pisando el suelo de Corea del Norte fue tremenda, con tan solo cruzar del otro lado de la mesa principal, ya estábamos allí. Y si ves en la foto estuvimos al lado de un soldado al que no podíamos ni siquiera tocar, debíamos mantenernos a una distancia prudencial.

Prestá atención al zócalo que aparece en el video y que también verás en las fotos que al pié de este texto coloqué. Las imágenes las tomamos a través de la ventana y ese lugar da cuenta donde exactamente está el límite entre las dos Coreas… y nosotros en el medio!

image(41)Debimos irnos del Salón de Reunión, de dejar de estar tan cerca de Corea del Norte. Subimos al bus para dirigimos a Imjingak, que está ubicada a orillas del río Imjin, en la ciudad de Paju, de Corea del Sur. Está tan solo a 7 km de DMZ, es un lugar turístico y está relacionado con el conflicto entre las dos Coreas porque allí se suelen realizar los actos conmemorativos por la Unificación. Se construyó en el año 1972.

Maangbaedan, que está del lado opuesto a Imjingak, se destaca por ser un lugar que acostumbran a visitar los norcoreanos para realizar ritos a su pueblo natal. Esto acontece sobre todo en fechas como Año Nuevo y Chuseok. Chuseok es la fecha tradicional por excelencia del pueblo coreano. Los coreanos suelen visitar a sus pueblos ancestrales para celebrar el festival de la cosecha que se extiende durante 3 días. Esto se realiza al decimoquinto día del octavo mes del calendario lunar. Nosotros, cuando estuvimos allí en Imjingak, nos emocionamos al conocer dos de estos lugares…

Uno de ellos fue la línea del tren Gyeongui, destruida durante la guerra de Corea en 1950. Vimos la locomotora a vapor del último tren que llegó hasta allí durante la guerra (1950/1953). Hace más de 63 años que está en este lugar, impávida pero a la vez doliente con sus más de 1000 orificios en ella. Es un símbolo de esta Guerra que aún no encuentra la paz total.


  

El otro lugar que quedará por siempre guardado dentro del corazón, fue al caminar por el “Puente de la Libertad”…donde al finalizar la guerra tengo entendido que han pasado por allí más de 15.000 prisioneros para regresar a Corea del Sur.


Salimos de este lugar con una gran tristeza, será por esto que el tour finaliza con un almuerzo? Supongo que la idea es alegrar un poco el espíritu … luego de tanto sabor amargo en nuestra boca.

Ese día recuerdo que probé, por primera vez, un plato único y bien coreano, fue el bibimbap, allí frente a mi está, en esa vasija negra, esperándome.

 

Durante el viaje de regreso a Seúl nos dan la posibilidad de adquirir un libro sobre nuestra visita a DMZ. Que en diapositivas aquí quiero compartir con vos.  Verás las dos fotos que nos tomaron durante el tour. Confieso que nosotros no somos personas de comprar este tipo de recuerdos pero cuando nos entregaron el libro pensamos que este era un recuerdo para que, cuando lo veamos, sepamos que en verdad estuvimos allí… en este lugar del mundo en donde, a pesar del tiempo que ha pasado, la PAZ aún no ha llegado para quedarse. Mi deseo es que pronto esto sea posible!

 

Pido a Dios que pronto exista una sola Corea,
sin norte y sin sur…
con sus familias unidas bajo el mismo techo.
¡¡¡Pido por una Corea sin púas que la separen…!!!

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