Ana Frank

La Casa de Ana Frank, en Ámsterdam.

 Casa de Ana Frank

En este Relato Viajero quiero contarte sobre uno de los lugares que estaba ansiosa por visitar cuando estuvimos en Ámsterdam: la Casa de Ana Frank, un lugar más que emblemático para mi.
Muy de niña, a mis 10 años, leí por primera vez su emotivo “diario”… Cayó a mis manos de casualidad, directo desde la biblioteca de mi casa. En ese entonces, cuando lo leí, todo me parecía muy lejano, irreal, una fantasía. No tomé dimensión del horror, del espanto que Ana Frank había vivido allí durante los 2 últimos años de su vida. Volví a leer este libro unos años después llegando a la adolescencia y en ese momento fui capaz de tomar real conciencia de lo acontecido, del dolor, del desgarro, de la crueldad, de la muerte, del espanto que esta niña vivió.  A partir de allí Ana quedó por siempre en mi corazón y sin ella saberlo, ya contaba con otra amiga, no era solamente Kitty a quien ella le había escrito sus cartas, sino que también a mi.

Por eso, a modo de homenaje necesité, visitando esta ciudad, pasar por su última morada y despedir a la niñez de Ana Frank que, sin ella quererlo, le había sido arrebatada.

 Casa de Ana Frank

Así fue que, muchos días antes de partir de viaje, visité la página web desde donde podíamos sacar con antelación los tickets para ingresar a la Casa de Ana Frank. Elegimos nuestro día y hora, todo el trámite fue muy fácil y rápido. Pagamos con tarjeta de crédito, imprimimos los tickets y listo. Nos lo llevamos a nuestro viaje, recorreríamos varios países antes de pasar por ahí, por eso fueron bien guardados en nuestra maleta. Te dejo el enlace de la web, clickéa aquí. Mi recomendación es, si pensás ir, que compres con anticipación las entradas. No te arrepentirás.

Casa de Ana Frank

Para llegar hasta allí fuimos caminando porque, por suerte, nuestro Hotel en Ámsterdam estaba a muy pocas cuadras, exactamente a 0,9 km. Como sacamos unos de los primeros turnos las calles de Ámsterdam estaban desiertas. La ciudad era para nosotros y fue genial poder caminar por sus canales sin mucha gente a su alrededor.

 Casa de Ana Frank

Grande fue nuestra sorpresa al llegar y ver una cola inmensamente larga aguardando en la puerta para poder ingresar. Pensamos que pasaríamos el día entero allí. Pero… ¡¡¡no!!! esa espera no era para nosotros, porque al tener las entradas compradas con antelación teníamos prioridad para el ingreso por otra puerta.  Me alegra cuando me pasan este tipo de cosas porque significa que haber invertido tiempo para leer y estudiar el lugar que visitaríamos, se transformó en algo beneficioso. Ahorrar tiempo mientras viajamos ¡es importante!

 Casa de Ana Frank

Annelies Marie Frank Hollander, a quien nosotros conocemos como Ana Frank, nació el 12 de junio de 1929 en la ciudad alemana de Fráncfort del Meno.

La historia comenzó cuando ella cumplió 13 años. Ese día recibió como regalo un diario para que allí pudiera volcar sus pensamientos. Pero ella nunca se imaginó que todo lo que allí escribiese se transformaría en un libro que daría la vuelta al mundo, traducido a más de 60 idiomas, que figuraría entre los 10 libros más leídos de la historia. Su padre Otto Frank, único sobreviviente de la familia, lo recibió de manos de Miep Gies, quien lo ocultó luego de la redada que hizo la Gestapo el día que capturaron a todos los habitantes de la casa.

Otto Krank, luego de 2 años de finalizada la Guerra, lo mandó a editar para cumplir uno de los sueños de Ana, publicar un libro. El título original de ese libro fue “La Casa de Atrás”.  Lo hizo un 25 de junio de 1947 y tuvo una tirada de 3 mil ejemplares.

Ana Frank, junto a sus padres (Otto Frank y Edith Holländer) y una hermana 3 años mayor (Margot) se ocultaron en el anexo de una fábrica llamada OPEKTA, en una parte de ese pequeño edificio, para intentar sobrevivir durante el holocausto judío. Esto que te cuento ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial.

La Familia Frank ya venía huyendo del régimen anti-judío de Hittler desde su país, Alemania y pensaron que en Holanda encontrarían tranquilidad. Lamentablemente, no fue así. En la mañana del 6 de julio de 1942 la familia Frank decide pasar a la clandestinidad más absoluta. Al poco tiempo se les sumó la Familia Van Pels y luego de varios meses el Sr. Fritz Pfeffer.

Ana, en su diario, dejó reflejadas todas sus penurias, todo lo vivido desde ese 6 julio de 1942 hasta ese fatídico día 4 de agosto de 1944 en donde fueron descubiertos y apresados, llevados a los campos de concentración.

Su libro a partir de este momento pasó a ser más que un testimonio, fue su gran legado para la humanidad.

 Casa de Ana Frank

Pero esta historia, como ya les adelanté, no es solo de la Familia Frank y de las otras 4 personas que se refugiaron en “la casa de atrás” para protegerse del holocausto judío. También, en este libro, están involucradas las personas que tomaron en sus manos la responsabilidad de cuidarlos, de esconderlos, de alimentarlos, de protegerlos.

Aquí comparto los retratos de estas 12 personas y al lado de sus nombres, entre paréntesis, podrás ver los seudónimos que Ana utilizó en su libro para identificarlos.

 Casa de Ana Frank

Conociendo la “Casa de Ana Frank”

Cuando ingresas a la “Casa” te prohíben, desde la misma puerta de entrada, tomar fotografía alguna de todo lo que verás en ella.  De esto me enteré justo cuando tomaba esta foto que aquí te muestro, en donde se ve la “Casa de Ana Frank”, marcada con color celeste, ubicada justo frente a un canal.

 Casa de Ana Frank

Esta foto de aquí abajo la tomé de la guía del museo, es el “croquis” de la casa completa: la “casa de atrás”, la “casa de adelante” (donde estaba el almacén) y de todo lo que hoy conforma el museo, así te darás cuenta de cuál es el recorrido.

 Casa de Ana Frank

Al empezar a andar el recorrido se hace lento… todos caminamos muy despacio uno detrás de otro, casi en fila india… Los pies pesan y el alma también.

Primero pasamos por la parte del almacén, la oficina y el depósito. Toda la caminata se realiza en un silencio absoluto. Solo podrás oír el murmullo de los videos que, si querés, podes pararte a escuchar. Ellos van relatando partes de esta dolorosa historia.

Subís una escalera… y allí, para mi, es el momento más difícil en el recorrido, cuando traspasas la “estantería giratoria”, una puerta que separaba a estas 8 personas del resto del mundo, donde la vida de un lado y del otro ya no tenían similitud.

Mientras peregrinas por la casa te descubrirás imaginando como habrá sido la vida allí y te darás cuenta, a cada paso, que a todos los que vivieron allí los admirás un poco más.

 Casa de Ana Frank
Ana Frank relata en su diario que la habitación del desván, era el mejor lugar de la casa, porque allí disfrutaba viendo a los pájaros, al cielo y al castaño (un castaño de indias que se cayó en el año 2008). Estas cosas, además de su escritura, la ayudaron a mantener su espíritu en pié.

Cuando visité este lugar y me paré en esa ventana del desván recordé su emoción y por estar viendo ese mismo pedacito de cielo que Ana miró … simplemente, lloré.

Al finalizar el recorrido por la “casa de atrás” recorrimos el pequeño museo y allí pude estar de pié frente al “diario” de Ana… seguía emocionada.

 Casa de Ana Frank

El final de esta historia todos sabemos cómo fue… triste.

Vivieron allí encerrados durante más de dos años…eran 8 personas juntas sin hacer ningún ruido, solo pudiendo hablar en voz alta durante la noche y durante los fines de semana. Hasta su gato debía comportarse en silencio. No podían hacer correr agua del water ni de ninguna canilla. No podían ser vistos desde afuera. Cumplían horarios muy estrictos de comida, sueño, tareas. Escuchaban radio cuando podían. Los trabajadores de la fábrica, que estaban en la planta baja, no podían enterarse que en la planta alta había gente que estaba ocultándose de la Gestapo…¡eso nunca jamás debía suceder! pero sin embargo ocurrió.  Al cabo de un poco más de dos años de estar en la clandestinidad alguien los delató, nunca se supo quién fue.  Y el 4 de agosto de 1944, Karl Silberbauer y sus oficiales llegaron para arrestar a los Frank y al resto de los escondidos…

Fueron enviados a los campos de concentración. Sólo sobrevivió el padre de Ana, Otto Frank.

Casa de Ana Frank

Ana Frank murió de tifus a comienzos de marzo de 1945 estando aún en el campo de concentración de Bergen-Belsen, un poco antes de cumplir los 16 años.

Faltaba muy poco, solo semanas, para que la Segunda Guerra Mundial llegara a su fin.

Antes de salir de la Casa de Ana Frank dejamos nuestro mensaje…

 Casa de Ana Frank

 Casa de Ana Frank
Y llegó el momento de finalizar nuestra visita en  la Casa de Ana Frank, nos despedimos de ella dándole las gracias. Porque nos íbamos con muchas reflexiones bajo el brazo, con muchas sensaciones bajo la piel. Pensando en todo lo que ocasiona el antisemitismo, la falta de libertad, la discriminación, la injusticia.

Ana, a pesar de todo lo que sufrió, nunca bajó los brazos siempre tuvo esperanza de que todo estaría mejor, siempre tuvo fé en la humanidad. Ella pasó a ser ejemplo de que un mundo mejor puede ser posible…

Y tanto es así que a la salida de este gran museo nos encontramos con La razón de un merecido Monumento en Ámsterdam…  Un Monumento representado por un triángulo y que, no por casualidad, una de las puntas de esa figura geométrica mira a la “Casa de Ana Frank”.  Ana es un símbolo de los Países Bajos, ella creía en la libertad, en la igualdad de los derechos y sobre todo en la bondad del hombre… Por eso, sin importar todo lo que estaba sufriendo ella llegó a escribir en su libro: “A pesar de todo, continúo creyendo en la bondad íntima del hombre“.

Quiero entregarte dos regalos:

Hacé click aquí y podrás hacer un recorrido en “3 D” por la Casa de Ana Frank que vale la pena que lo veas.

Y el otro es, por las dudas, si después de este Relato Viajero aún te estás preguntando por el libro “El Diario de Ana Frank”, porque a lo mejor aún no leíste o no lo recordas, te invito a que hagas un click aquí y lo verás.

DATOS CURIOSOS

Aunque más que curioso este dato es doloroso.

Hay gente en este mundo que niega que existió el Holocausto y dicen que este diario es falso. Pero tanto el papel como la tinta fueron analizados varias veces, como así también la escritura llegándose a la conclusión de que esa alegada falsedad no es cierta. Se confirmó que Ana Frank, lamentablemente, sufrió lo que vivió.

 Casa de Ana Frank

Curiosamente en mi querida ciudad de Buenos Aires recordamos también a Ana Frank.

Este monumento está emplazado en la Plazoleta “Reina de Holanda”, ubicada en las calles Pierina Dealessi y Carola Lorenzini, del Dique 3, del barrio porteño de Puerto Madero. Esta estatua es réplica de la existente en la ciudad de Ámsterdam, realizada por la artista Jet Schepp, ubicada en el barrio de Merwedeplein, en donde la familia Frank vivió entre los 4 y los 13 años de Ana.

Recordá que Ana Frank también escribió en su diario:
“¡Qué maravilloso es que nadie tenga que esperar un instante antes de comenzar a mejorar el mundo!”

Y yo, tímidamente, me animo a agregarle a su mensaje….:
¿Que te parece si empezamos?

Dirección de la Casa de Ana Frank Prinsengracht 263-267 1016 GV Amsterdam  Países Bajos.  Número de teléfono: +31 (0)20-5567105


Y este regalo es de yapa!!!  Si estás con ganas de saber un poco más sobre esta excelente ciudad te dejo el enlace de un Blog de Viajes amigo, “Viajes y Rutas” que tiene un super recorrido de 2 días para que hagas por esta genial ciudad… clickeá aquí.


Todo lo que te conté en este post está basado en mi propia experiencia y por haberlo escrito no he recibido ningún tipo de compensación (económica o no), además, no tengo conexión material con la marca, producto o servicio que te he mencionado, obviamente no respondo por la empresa. Mi opinión es independiente, solo quise compartir con vos lo que he conocido.

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4 Comentarios

  1. Paco Martínez

    Magnífico tu trabajo Lilián Viajera! A la perfecta manufactura en cuanto a información, descripciones, fotos, mapas, enlaces, se le une como siempre tu vivencia y sentimiento en primera persona. Didáctico y sentido. Cualquiera que no conociera la historia, con este trabajo, se ha enterado y enriquecido fácilmente…

    • Paco, me haces poner colorada.
      Gracias por tu halago.
      Realmente escribir en el Blog es, para mi, un trabajo serio.
      Me emociona que lo aprecies y que lo disfrutes.
      Saludos Viajeros.

  2. Carolina

    Que emocionante relato, muchas gracias por compartirlo, mi sueño es conocer la casa de Ana .

    • Nunca olvides tus sueños. Ojalá que pronto, muy pronto, puedas conocerla.
      Gracias por pasar por mi Blog. Me alegra saber que mi Relato Viajero te ha gustado.
      Saludos,

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